Ya desde el Antiguo Egipto se intentaba inmortalizar al hombre por medio del arte. La escultura y la pintura intentaron, a lo largo de los siglos, la imitación y reproducción de la realidad... Con el descubrimiento de la perspectiva se lograron creaciones extraordinarias, pero no fue hasta la llegada de la fotografía en el siglo XIX cuando se logró, como dijo André Bazin, "librar a las artes plásticas de su obsesión por la semejanza".
Imagen de la realidad
sábado, 23 de noviembre de 2013
sábado, 9 de noviembre de 2013
Luces, sombras e imaginación
¿Acaso la luz nos ilumina y muestra la realidad o más bien nos encandila y nos provoca ceguera? Detrás de las sombras quizá hay un mundo de verdades que se descubren con un foco más poderoso, pero menos llamativo... Quizá la manera de descubrir la verdad sea creando un verdadero espectáculo de luces y sombras, recreado con esos destellos internos.
sábado, 2 de noviembre de 2013
1000 imágenes
Al despertar y buscar una primera imagen de la realidad, he
optado por una imagen colorida, por lo que he abierto mi armario y he
encontrado toda una gama de colores acomodada en perchas. Alcancé a distinguir
distintos tipos de telas, de formas y de patrones, lo que proveía una imagen
colorida de la realidad.
Aproveché la cercanía a la ventana para abrirla y descubrí
unos luminosos rayos de sol, los cuales se reflejaban en los árboles y el pasto verde del paisaje que hay bajo mi
ventana.
Entonces decidí seguir con mi día y eché un vistazo general
a la habitación; pasé de la cama deshecha, que incluía una mezcla del color
celeste del edredón, con el beige de las sábanas, formando una especie de
remolino. Me centré en la cabecera, en el pequeño espacio en la pared en donde
suelo colocar el móvil y lo observé con atención. El foco color cian parpadeaba, y el extremo del móvil
se conectaba a un cable negro que llegaba hasta la corriente eléctrica de la
pared. Observé el piso y vi mis pantuflas azul rey desacomodadas, reposando en
el piso entre unas cuantas motas de polvo.
Luego decidí bajar al comedor y en el camino pude captar la
cara de una compañera adormilada, que subía las escaleras con los ojos
entrecerrados, vestida con un pijama rosado y el cabello muy despeinado.
Entonces seguí con mi propósito y me encontré con una barra llena de apetitosas
pastas. Observé las ensaimadas espolvoreadas con azúcar, las napolitanas de
vainilla con cubierta de nuez, pero me centré en las napolitanas de chocolate…
cubiertas con chispitas y posando sobre un plato blanco, parecían gritarme
desde ese lugar. Me centré luego en las
ordenadas tazas blancas, en conjunto con su respectivo plato, esperando a ser
utilizadas. Examiné la cara de otras compañeras y me sorprendí del contraste
entre caras adormiladas, poco animadas, y caras activas, riendo y comiendo
animadas.
Al salir, observé en el aparcamiento la fila de coches en
línea, que creaban una mezcla de colores en donde predominaba el celeste, que
hacía contraste con el verde de dos árboles en el fondo y con el sol que se
asomaba entre la fachada del Colegio Mayor.
Rumbo a la universidad, y desde el asiento de copiloto del
coche, alcancé a captar bellas imágenes. Era un hermoso día, lleno de
contrastes y digno de contemplar con una mirada atenta. Las nubes bien
rellenas, con ese gris que predice una lluvia posterior; pero detrás de esas
nubes se asomaban los luminosos rayos que mantenían el brillo en la naturaleza,
destacando ese amplio campo de girasoles que están en proceso de germinar.
Entonces fijé la mirada en un grupo de ciclistas, que iban en fila, aprovechando el buen tiempo. Intenté captar
una serie de imágenes que pasaron fugazmente ante mis ojos, pero que se
imprimieron dentro de mí: árboles en el fondo que acompañaban el recorrido del
pequeño río con su naciente caudal, que se paseaba a través de las piedras; las
hojas color café que reposan en el
pasto, previniendo la llegada del otoño; los peculiares faros rojos que
armonizan con el paisaje y con las curvas del edificio de arquitectura; el
contraste de los rayos del sol asomándose en ese cielo negro…
Conforme avanzaba el día me quise enfocar en las expresiones
de la gente y encontré una realidad muy interesante. Una chica sonriendo y
siendo felicitada por sus compañeros que le obsequiaban una tarta de queso
adornada con zarzamoras; un chico concentrado en su ordenador, con unos cascos
puestos y aislado de su entorno; un grupo de chicas mirando la explanada de la
facultad desde dentro, riendo, protegidas
detrás de ese vidrio polarizado; las mesas de las aulas llenas de folios
y bolígrafos antes de comenzar la clase, con gente que decide quedarse dentro
durante el descanso, viendo sus móviles…
Una máquina de café
que ha estado frente a la ventana todo el día, viendo al sol esconderse,
reparte el café a una chica a quien se le cae una moneda y se ríe junto con su
amiga que le indica con el dedo en dónde ha caído la moneda.
Al salir, me encontré con la explanada oscura y con una
débil lluvia, pero engañosa a la vez, porque
tenía la fuerza como para dejar todo el suelo mojado. En el camino de regreso
sólo alcancé a capturar lucecitas que se veían a los lados de la carretera
oscura; se trataba de unas luces que, entre tanta penumbra, conseguían
impregnarse en la imaginación de quien presenciara aquel espectáculo de luces.
Cuando volví a mi cuarto, intenté adentrarme en mi ambiente de trabajo e intenté convertirlo en una imagen: me encontré con un escritorio lleno de folios desordenados, con el ordenador en el centro, rodeado de cables y con un vaso vacío en el lado izquierdo. A través de la ventana, los árboles en la penumbra, bailando al son del viento débil, posando para una cámara sin carrete, sin poder sobrevivir a la inexorabilidad del tiempo. Pero al final, todas esas imágenes se quedaron guardadas en un carrete más humano, que permite abrirse ante un nuevo día y ante una nueva imagen de la realidad.
Cuando volví a mi cuarto, intenté adentrarme en mi ambiente de trabajo e intenté convertirlo en una imagen: me encontré con un escritorio lleno de folios desordenados, con el ordenador en el centro, rodeado de cables y con un vaso vacío en el lado izquierdo. A través de la ventana, los árboles en la penumbra, bailando al son del viento débil, posando para una cámara sin carrete, sin poder sobrevivir a la inexorabilidad del tiempo. Pero al final, todas esas imágenes se quedaron guardadas en un carrete más humano, que permite abrirse ante un nuevo día y ante una nueva imagen de la realidad.
domingo, 20 de octubre de 2013
Hacer vibrar el alma humana
"El artista ha de tener algo que decir, pues su deber no es dominar la forma sino adecuarla a un contenido". - Wassily Kandinsky
Imágenes de la realidad, pero el tiempo pasa, las cosas se mueven y muchas veces no alcanzamos a percibir eso que hay a nuestro alrededor. Formas, colores, luces y sombras que, en armonía, hacen vibrar el alma humana.
viernes, 11 de octubre de 2013
¿Hambre?
Se dice que comer es de los mayores placeres de la vida. Si miramos con atención, encontraremos que la realidad está rodeada de alimentos de todo tipo; miles de sabores, consistencias, colores, sensaciones... Excusas para comer las encontramos en cualquier lado, ya sea para salir con amigos o para ver una película, incluso para estudiar o para sentirse mejor... Comida a todas horas, en todos partes. Nos ofrecen y consumimos.
domingo, 29 de septiembre de 2013
Bodegones
Bodegones... naturalezas muertas que han dado lugar a obras de arte a lo largo de los siglos. Objetos inanimados que permiten experimentar, jugar con la composición, con la técnica, la perspectiva y, en fotografía, con la profundidad de campo...
viernes, 20 de septiembre de 2013
La luna y las estrellas flotando en el mar
Las fotografías de hoy son verdaderas
“imágenes” de la realidad. Esta semana he capturado reflejos; lo que significa que presentaré imágenes de imágenes
reflejadas en alguna parte de la realidad.
Esta serie de fotografías me han inspirado a realizar un
escrito, el cual lo utilizaré como introducción...
La luna y las estrellas flotando en el mar
Sal de ahí, te invito a mi realidad. ¿No puedes salir? ¿Qué
hay del otro lado? Veo que todo está al revés. Si tu derecha es mi izquierda,
quizá tu mal es mi bien… Pero, ¿no estaré yo al revés? Veo que ahí todo está
desordenado, pero quizá ese es tu orden, y el desorden está aquí. ¿Por qué no intercambiamos
papeles?, tal vez ahí todo sea mejor, o tal vez mejor sea peor… ¿Qué hay en ese
mundo en donde adentro es afuera y el mar es el cielo? Invítame a nadar en tu
cielo y volar en tu mar, que aquí ya nadie se atreve a volar. Ven, acércate, ¿cuál
es tu realidad? ¿Acaso puedes vivir en un mundo donde todo está al revés? Pero
tal vez al revés es mejor, pero entonces, ¿qué es mejor? Quizá mi mundo es el
que está al revés y los peces deberían volar… Sin embargo, es verdad, aquí ya
nadie se atreve a volar…
Espera… aún no te vayas, quiero ver tu realidad. Alcanzo a
ver un mundo en donde los árboles no caen, en donde no parece haber gravedad.
Acércate y verás que aquí todo está fijo, nada se despega del suelo, nunca se
ignora la gravedad. Pero quizá no deberías acercarte tanto, que para cuando
reacciones, podrías estar más lejos de lo que esperabas.
Pero, ¿por qué aún no te has ido? Ya no te acerques más. Quédate
en ese mundo en donde todo está al revés. Quédate, e invítame a entrar en ese
exterior en el que nadie parece encerrarse. Invítame a ver la luna y las
estrellas flotando en el mar.
Pero, ¿qué es lo que veo? Veo que ahí también oscurece.
Pero, entonces no todo es al revés… Si tus días no son mis noches, quizá tu
oscuridad no es mi luz. Pero, entonces, ¿quién está al revés? Tal vez tu mar no
es el cielo y los peces no pueden volar. Y, entonces, ¿quién puede volar?
Quizá mi realidad es
también tu realidad y nunca ignoraremos la gravedad. Sin embargo, ahí estás, mostrándome
tu mundo, ¿cómo hacen esos peces para volar?
Pero si tu realidad es mi realidad, entonces, quizá aquí también se pueda ignorar la gravedad. Salgamos de aquí, invítame a tu realidad, que aquí ya nadie se atreve a volar.
Pero si tu realidad es mi realidad, entonces, quizá aquí también se pueda ignorar la gravedad. Salgamos de aquí, invítame a tu realidad, que aquí ya nadie se atreve a volar.
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